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Florecer es un logro.
Damos, en ojeada distraída
con una flor y apenas sospechamos
las circunstancias mínimas
que colaboran al radiante asunto
tan intrincadamente elaborada
para ser ofrecida después, al mediodía
como una mariposa
Envolver al capullo y enfrentar al gusano
Obtener el derecho al rocío .
Ajustarse al calor, burlar al viento.
Escapar a la abeja rondadora
Para no estar en falta con la naturaleza
Que la espera aquel día...
Ser una flor es una honda responsabilidad

Emily Dickinson

Santiago de Chile, abril del 2001

Nace FLORECE: la Red Latinoamericana de Defensa por una Vida Digna y un Ambiente Sano.

La floricultura es un negocio emergente en países como Chile cuyas consecuencias en la salud de los/as trabajadores/as y en el medio ambiente aún no se ha dimensionado, sin embargo, el nivel de uso de pesticidas en invernaderos dedicados a la actividad resulta cada vez más preocupante, toda vez que supera hasta en 10 veces las cantidades usadas a campo abierto.

Los efectos de ello, sumados a que la actividad se extiende por América Latina llevaron a los participantes en este evento, muchos de ellos activos miembros de RAPAL, a analizar y trabajar en estrategias tendientes a enfrentar los efectos del uso intensivo de plaguicidas en el área, a través de FLORECE.

Representantes de Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Chile, Ecuador, México y Perú analizaron la situación del área en sus respectivas naciones.

En Chile

La floricultura en Chile tiene una historia relativamente corta. Comienza en los 70 vinculada al área empresarial y a los mercados externos, luego –de la mano de Indap- se focalizó en el sector campesino ampliando el mercado hacia el interno.

En los últimos años, los programas de superación de la pobreza implementados desde el FOSIS, han involucrado en especial a las jefas de hogar. En este marco se ha beneficiado a 3.700 familias con una inversión global de 2,3 millones de dólares provenientes desde la comunidad beneficiaria y de fondos fiscales. Una expresión concreta de esta inversión es el aumento de hectáreas (há.) plantadas que en el periodo 97/98 alcanzaban a 1.648 mientras que en 99/00 llegaron a 1.800 há.

Sin embargo, el crecimiento de la floricultura no ha significado un mejoramiento global de las condiciones laborales de las/os trabajadoras/es agrícolas del área. Más aún porque el sector social beneficiario de esta actividad -mayoritariamente mujeres jefas de hogar-, no cuenta con redes sociales de protección y, por ende, se encuentran desprotegidas ante los peligros y deficiencias de esta emergente agricultura de consumo.

Sólo un dato. En la floricultura, los agrotóxicos de mayor uso son los organofosforados cuyos efectos comprobados lo clasifican como cancerígeno.