CIPER, 20 de julio de 2011

"Atados de manos" hasta 2023:
Royalty: Los millones de dólares que Chile regala a las empresas mineras

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Por : Marcela Ramos en Reportajes de investigación

Una empresa exitosa, según los expertos, obtiene utilidades antes de impuestos que bordean el 20%. En Chile, las mineras han obtenido utilidades en los últimos años que se empinan por sobre el 50%. En 2010, sumaron US$14.300 millones y en el primer trimestre de 2011 ya registran un alza de 64,7%. En ese cuadro se plantea que el royalty para las empresas del rubro no sólo les garantiza invariabilidad: es un regalo y puede ser cuantificado. Las empresas del rubro no hicieron sus estudios de inversión con un alto precio del cobre, una ganancia millonaria que cada día se escapa frente a nuestros ojos.

En 2003, una década después del desembarco de las principales empresas mineras en Chile, la Fundación Terram denunciaba lo siguiente: "A pesar del tamaño del sector minero, éste sólo aporta por impuesto a la renta un 2,5% del total recaudado por el Fisco". En aquel momento la minería era el segundo sector que registraba la menor contribución en términos de impuesto a la renta, detrás de los café y restaurantes.

Transcurridos ocho años, la situación es radicalmente diferente. El sector minero está entre los que entrega el mayor aporte por impuesto a la renta: un cuarto del presupuesto fiscal proviene de los tributos de Codelco y las mineras privadas. Hay dos razones para ese incremento: los increíbles precios del cobre, que en los últimos 10 años pasó de US$1 a US$4 la libra; y el Impuesto Específico a la Minería (IEM), una suerte de royalty que se aplica desde 2005 a las grandes empresas mineras.

Los últimos datos sobre el IEM son elocuentes. Con los precios actuales del cobre y los cambios aplicados al impuesto por el gobierno de Sebastián Piñera (se aumentaron los porcentajes de contribución entre 2010 y 2012 "para ayudar a la reconstrucción del país"), el aporte de las mineras se ha duplicado. Solo en el primer semestre de 2011 entregaron por IEM US$ 282,4 millones: un 91,6% más que el mismo semestre del año pasado.

Lo que también es un hecho es que, al igual que lo ocurrido con los impuestos, las mineras han multiplicado sus utilidades. Durante el primer trimestre de 2011, las principales empresas de la industria acumularon US$ 3.967,94 millones, casi un 80% más de las utilidades que obtuvieron en los tres primeros meses de 2010. "Contemplando sólo a la gran minería privada, las ganancias mostraron un notorio avance de 64,7%, con US$ 3.234,04 millones", publicó el Diario Financiero el pasado 1 de julio.

Sobre esos porcentajes hay que poner atención. Se trata de una industria que factura en números enormes, largos como el del presupuesto de la nación.

Según las cifras de 2010, el ranking lo lidera La Escondida, con US$5.635 millones de dólares en utilidades antes de impuestos, seguida de Collahuasi, con US$2.662 millones y Los Pelambres con US$2.142 millones, de acuerdo a las estadísticas de Cochilco. (Vea el cuadro de utilidades)

En 2010 las utilidades de las grandes empresas del sector sumaron US$14.300 millones, cifra similar a la de 2007, el mejor año de su historia. Para hacerse una idea: US$14 mil millones es lo que se estimó costaría la reconstrucción de Haití tras el devastador terremoto de 2010; o la reparación de toda la infraestructura pública dañada tras el sismo ocurrido en Chile el mismo año.

Hacia esos números apuntan las críticas de quienes consideran que el IEM es un royalty demasiado a la chilena: insuficiente para las enormes necesidades de un país como Chile; casi insignificante para un Estado que es dueño de un recurso valioso y que podría cobrar mucho más por su explotación.

UTILIDADES SIMILARES A LAS DEL NARCOTRÁFICO

En general, el objetivo de un royalty es cobrar por la extracción de un recurso valioso que se agota y que genera enormes ganancias para la industria. La mejor muestra del valor del cobre chileno según los expertos, son las utilidades extraordinarias que hoy están mostrando las grandes empresas mineras. Una compañía exitosa, analizan diversos economistas consultados por CIPER, obtiene utilidades antes de impuestos que bordean el 20%. Pues bien, en los últimos años, el promedio de las grandes mineras muestra rentabilidades de 50% y más. Incluso hay casos donde se han registrado utilidades de más del 100 por ciento.

-Utilidades como ésas no se ven en otras industrias a nivel mundial, salvo en el área del narcotráfico -ilustra un experto tributario.

Las razones de esas utilidades extraordinarias no están en la gestión de las grandes mineras, sino en el valor actual del recurso que extraen y en otra serie de buenas condiciones que les ofrece Chile y que transforman al país en un verdadero paraíso para la industria (Vea “Los enormes beneficios tributarios a los que acceden las empresas mineras en Chile”).

Todos esos factores tienen un valor económico, y por eso los estados cobran royalty. Sin embargo en Chile, hasta 2005, el Estado entregó el cobre gratis. Por razones históricas: la traumática nacionalización del cobre en los '70; y estratégicas: para incentivar la llegada de capitales extranjeros, sobre todo en los '80 y '90. En la Universidad de Chile, un equipo de académicos calculó el costo de esa decisión:

-De acuerdo a nuestros estudios, lo que las empresas debieran haber pagado en royalty a partir del valor del cobre, en promedio entre el año 85 y el '2004, son US$461 millones anuales -afirma Eugenio Figueroa, director del Centro de Economía de los Recursos Naturales y el Medio Ambiente (Cenre) del Departamento de Economía de la Universidad de Chile.

La cifra no es menor: US$461 millones por 9 años son más de US$4 mil millones: una cifra similar a lo que destinó la presidenta Michelle Bachelet para estimular la economía tras la crisis de '2008. O el costo total del "Plan Araucanía" anunciado por Sebastián Piñera para sus cuatro años de gobierno.

Desde 2005, a través del IEM, el Estado participa en un porcentaje de las ganancias que obtienen las empresas mineras. Pero diversos expertos señalan que ese porcentaje es aún muy insuficiente.

-A un precio como el que se transa hoy el cobre, el margen operacional de las empresas mineras debe estar en más del 60%. Eso significa que de cada 100 pesos que vendo, tengo una utilidad operacional de 60, lo que es absolutamente extraordinario, pues utilidades operacionales por sobre el 30% son extrañas. Mi propuesta es que, pasado cierto piso, esa utilidad debe ser gravada. Porque la empresa no se la puede llevar, no le corresponde hacerlo. Cuando el inversionista hizo sus cálculos para evaluar el proyecto nunca pensó en precios de US$3 por libra. No puede pretender aprovecharse de una coyuntura externa y pasar por encima del país que es dueño de los recursos -afirma Juan Villarzú, ex presidente ejecutivo de Codelco y actual presidente del directorio de Minera Apoquindo, una compañía canadiense con inversiones en Chile y Perú.

Eduardo Titelman, economista, ex asesor de los ministros (de Minería) De Gregorio, Rodríguez y Dulanto y ex jefe de Estudios de Cochilco, publicó en 2010 un artículo para el que calculó las rentabilidades de las mineras entre 2005 y 2009, los mejores años del precio del cobre. A partir de los Estados Financieros publicados por el Consejo Minero, según Titelman, las grandes compañías han obtenido, en promedio, una rentabilidad extraordinaria del 80 por ciento.

-El negocio de la Gran Minería Privada, que involucra grandes inversiones, ha sido magnífico para las empresas durante el último período, con rentabilidades muy por encima del mínimo requerido para incentivar la inversión -plantea Titelman.

En la misma publicación, el economista calculó el valor de la renta extraordinaria que han obtenido las grandes mineras: US$10 mil millones por año. Esa sería la rentabilidad del cobre por la que el Estado chileno debía haber cobrado, afirma Titelman.

LAS OTRAS PROPUESTAS

Quienes defienden los intereses de las mineras señalan que los resultados que estas empresas están mostrando actualmente son consecuencia de muchos años de inversión y de un precio del cobre inédito. La respuesta a este argumento es que, si eso es así, el royalty podría activarse cuando las ganancias superen determinados niveles.

-Podríamos tener un sistema que dijera lo siguiente: "cuando las rentabilidades son normales, o sea 20%, no hay royalty". Pero cuando empiezan a subir, la pregunta es cuánto puede recuperar el Estado sin ahuyentar a los inversionistas. Lo que yo digo es que, según estas cifras, si uno pusiera un IEM del 40% (el actual es aproximadamente 8% promedio), la recaudación sería tremendamente más grande, y la rentabilidad promedio de estas empresas estaría aún muy por encima del 20%. Por lo tanto, esa es una tasa perfectamente factible. Esta es una propuesta que se puede discutir. Puede ser 40, 50 ó 30%, no me jugaría ahora por eso. Sí me jugaría por aumentarlo sustancialmente, porque estamos dejando sobre la mesa mucho más de lo necesario -subraya Titelman.

Villarzú también presentó una propuesta a la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados el año pasado, justo antes de la aprobación del Royalty 2. Su planteamiento es sustituir el IEM por una sobretasa que grave las utilidades extraordinarias. Cuando éstas se sitúen entre el 30,1% y el 40% de la venta, se les aplica una tasa marginal del 30% y así progresivamente.

El ex presidente ejecutivo de Codelco ha propuesto aplicar esa fórmula a todo sector económico que genere este nivel de ganancias. “Así, todas las empresas quedarían afectas al mismo régimen de tributación a la renta”, declaró.

Los dos expertos dicen que esta batalla pudo haberse dado cuando se tramitó el último de los royalty, a